domingo, 28 de septiembre de 2008

Consumo de carnes fritas y a la parrilla podría aumentar riesgo de cáncer


Dicen que en microondas se eliminan los jugos antes de llevarla a la parrilla

La carne cocida a altas temperaturas fritas, en parrilla o en barbacoa podría aumentar el riesgo de cáncer pancreático, lo que no ocurre cuando la carne es horneada o estofada, según un estudio.

De acuerdo a los resultados de una investigación realizada por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, y revelados durante el encuentro de la Asociación Americana de Investigación del Cáncer, en Denver, consumir carne extremadamente cocinada, puede producir carcinógenos que aumentan el riesgo de cáncer de páncreas.

"No podemos decir con absoluta certeza que el riesgo es mayor debido a los carcinógenos formados en la carne quemada. Sin embargo, aquellos que disfrutan de carne frita o a la barbacoa deberían de considerar reducir el fuego o cortar las porciones quemadas cuando terminan, cocinar la carne lo suficiente para matar las bacterias sin calcinarla", explica Kristin Anderson.

Además, el investigador añade que los precursores de los componentes que causan el cáncer pueden reducirse al pasar por el microondas la carne durante unos pocos minutos y eliminar los jugos antes de cocinarla a la parrilla.

Los investigadores, dirigidos por Anderson, señalan que el descubrimiento está vinculado al consumo de las carnes cocinadas fritas, en parrilla o en barbacoa. Cocinar de esta manera puede producir carcinógenos que no se forman cuando la carne es horneada o estofada, según recoge Europa Press.

El equipo realizó un análisis prospectivo que incluía a 62.581 participantes. "Mi investigación se ha centrado en el cáncer pancreático por algún tiempo y queremos identificar vías para evitar el cáncer ya que los tratamientos son muy limitados y el cáncer a menudo es fatal rápidamente". Utilizaron información de estudios que formaban parte del Ensayo de Detección Multicéntrico PLCO, siglas en inglés de próstata, pulmón, colorrectal y ovario.
Los participantes proporcionaron información sobre su consumo de carne, los métodos de cocina preferidos y las preferencias sobre lo cocida que consumían la carne.
Durante un periodo de nueve años, los investigadores identificaron 208 casos de cáncer pancreático. Las preferencias de carne cocinada a altas temperaturas estaban vinculadas con los mayores riesgos.

Las personas que preferían la carne bien cocida eran casi un 60 por ciento tan propensas a padecer cáncer pancreático en comparación con aquellas que comían menos carne bien cocida o no comían carne.

Cuando los científicos emplearon el consumo global y las preferencias de cocción para estimar el consumo de carcinógenos derivados de la carne, aquellas personas con el mayor consumo tenían un 70 por ciento más de riesgo que aquellos con el consumo más reducido.
Fuente: Internet

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